Emotiva despedida a las hermanas de la congregación de las Hijas de San José, que se marchan de Villanueva

Tras 91 años de trabajo, primero atendiendo a enfermos y necesitados, y desde 1957 con la puesta en marcha de un parvulario, origen del actual colegio

Mariví, Cruz, Isabel, Menché, Mencía y Beatriz son las últimas religiosas, de las más de 50 que han estado, de la congregación Hijas de San José que hasta este viernes 10 han estado en Villanueva de la Serena. Una congregación que llegó a la ciudad el 7 de julio de 1930 y que ahora, 91 años después, se marcha. Las hermanas se van físicamente, pero el legado dejado durante estas más de nueve décadas permanece; no solo en el centro sino en la propia sociedad.

Llegaron para atender a los más necesitados y, con el paso del tiempo, pusieron en marcha un dispensario para, en 1957, abrir un parvulario que fue el origen del actual colegio San José, que hoy cuenta con 270 alumnos y 25 profesores.

En su despedida, la hermana Mendi ha querido agradecer todo el cariño que durante este tiempo las hermanas de la congregación han recibido. Ha expresado su gratitud por este tiempo y también muestra su alegría “porque creo que la semilla que hemos querido dejar, ha dado sus frutos. Ojalá -subraya- podáis seguir diciendo qué heredad más importante he tenido al formar parte de esta gran familia. Nosotras nos hemos sentido queridas y nos lo han demostrado de muchas formas, y por ello también estamos agradecidas”.

Durante su intervención, ha expresado emocionada que “todo acontece para bien de los que aman a Dios y se dejan amar por él. Hay situaciones que cuesta comprender, pero estas palabras también nos ayudan a comprender este momento que vivimos hoy”.

Por su parte, el obispo de la Diócesis de Mérida-Badajoz Celso Morga, ha puesto en valor todo el trabajo que en estos más de 90 años las hermanas que han pasado por la casa de Villanueva han llevado a cabo. Casi un siglo, explica, “de dedicación a los enfermos, a las personas necesitadas y, después, a la educación. Horas de trabajo silencioso, discreto y ahora hay que ponerlo en valor y agradecerles el trabajo de tantos años”.

Tras la marcha de las hermanas, que ya no estaban al frente del colegio desde el año 1999, la Fundación de Educación Católica (FEC) “seguirá manteniendo el espíritu de las Hijas de San José. Ese es vuestro trabajo ahora, que seáis verdaderos maestros y transmitáis además de conocimiento intelectual, el espiritual, que forméis a personas de bien. Lo principal es que transmitamos el cariño y el amor al hermano, a pesar de las dificultades y defectos que todos tenemos”. Este necesario “que sepan querer, amar y corregir, siendo conocedores en primer lugar de nuestros errores y defectos que nosotros mismos tenemos”, subraya el obispo.

Esta labor y estos valores, añade, “es lo que os dejan como herencia. Y a ellas siempre el agradecimiento por la labor hecha durante todos estos años. Estoy muy agradecido por lo que dejáis aquí en Villanueva, os vais con la misión cumplida y dejando una herencia que hay que conservar y poner en valor”.

Luis Solís, vicealcalde, también ha querido mostrar el agradecimiento a las hermanas por el trabajo que han realizado todo este tiempo. Una comunidad “que habrá sorteado durante estos años muchos obstáculos, que han sabido afrontar y, además, han sabido adaptarse a las necesidades de la sociedad y de la educación en cada momento”. Lo hicieron, explica, “primero en la atención a los más necesitados y, después, en algo tan importante como es la educación y la formación. Aunque las hermanas se marchan, deben estar orgullosas porque su huella seguirá”.

Por todo lo hecho, subraya, “queremos mostrar nuestro inmenso agradecimiento, por la aportación tan valiosa que se deja y también porque su trabajo representa el ejemplo de la educación concertada que, como dice el lema del colegio, hace escuela, forma personas. Y esto es lo más importante”.

Tanto la directora del centro, Begoña Gutiérrez Montero, como profesores, antiguos alumnos y el representante de FEC han subrayado la importancia de su presencia y de su extenso trabajo.

No obstante, desde el centro se subraya que “se va una parte importante de Villanueva, y aunque el proyecto iniciado por la congregación continuará a través del colegio, las vamos a echar mucho de menos”. Además, subrayan que su presencia “ha transmitido enseñanzas más allá de lo meramente intelectual. Nos han transmitido valores que aplicamos en nuestro día a día”.