La congregación Hijas de San José, tras 91 años en la ciudad, cierra su residencia

Llegaron el 7 de julio de 1930, realizando labores de atención a los más necesitados. En 1957 abrieron un parvulario, origen del actual colegio San José

El pasado mes de julio, se cumplían 91 años de la llegada de las religiosas hijas de San José a Villanueva de la Serena. Ahora, la congregación pone fin a su residencia en la ciudad y sus cinco religiosas se irán a distintas congregaciones en varios puntos de la geografía nacional.

Desde su llegada, las Hijas de San José no solo se han dedicado a la educación, sino que también han realizado sus servicios en el ámbito social, dedicando especialmente tiempo a los más necesitados. Este viernes 10, se cierra este tiempo y lo hacen con una eucaristía, en su honor, en la capilla del centro y que estará oficiada por el obispo de la Diócesis de Mérida-Badajoz, Celso Morga.

Durante décadas, las hermanas de San José se encargaron de la educación en las primeras etapas formativas de muchos villanovenses, con el paso del tiempo se extendió a la Secundaria obligatoria. Hasta el año 1999, el colegio estuvo dirigido por las Hijas de San José y, a partir de ese año, cedieron la titularidad a la Fundación Educación Católica, “con el fin de que quedase en la ciudad la presencia de la Iglesia desde la enseñanza religiosa”, se destaca desde el centro.

En sus inicios, a finales de la década de los años 30, en concreto el 7 de julio de 1930, las Hijas de San José, cuyo precursor fue el padre Francisco Javier Butiñá; llegaron a Villanueva de la Serena para cumplir con una misión de caridad. Se establecieron en una casa donada para tal fin en la calle La Palma, actual Gómez Marín, en la que abrieron un pequeño dispensario en el que atendían al que lo necesitaba, y cuyas puertas siempre estaban abiertas. En el mismo edificio se construyó una capilla, “dotada de todo lo necesario para el culto divino y que se conserva actualmente para servicio de la comunidad religiosa”.

Al principio las religiosas se dedicaban a visitar a enfermos pobres a domicilio y, luego, ampliaron su obra a favor de las jóvenes, con la apertura de una escuela del hogar en dos salones que se construyeron en el patio, donde actualmente está el aula de 3 años, “y que se destinaron a clase de labores e instrucción cultural y religiosa para la mujer”, subraya el centro docente.

En el año 1957 empezó a funcionar un parvulario, que comenzó con 40 niños y terminó con 112, ampliándose el local para acoger a unos 200 niños. Tras el parvulario, después llegaron las aulas de primaria y secundaria, y también el que el colegio dejara de ser solo para niñas y pasara a ser mixto.

En la actualidad, el centro docente tiene un total 270 alumnos y 25 profesores, que precisamente este viernes comienzan el curso escolar.