Las nuevas limitaciones de velocidad en el casco urbano entran en vigor el próximo martes 11

En la mayoría de vías la velocidad, la velocidad máxima será de 30 km/h, en tramos de calzada única o mixtos a 20, y en el resto a 50

El próximo martes 11 entrará en vigor la nueva normativa estatal por la que se establecen nuevas limitaciones de velocidad en el casco urbano que, en la mayoría de vías, tendrá la velocidad máxima de circulación establecida en 30 kilómetros por hora. En otros puntos, como es el caso de vías de plataforma única en calzada y acera, además de otras zonas establecidas, la velocidad será de 20 kilómetros por hora; manteniéndose la velocidad de 50 kilómetros por hora en las vías que integran lo que se conoce como carretera de circunvalación y otras zonas delimitadas.

En concreto, se establece una velocidad de 20 km/h en las vías de plataforma única de calzada y acera. Este es el caso de las San Benito, López de Ayala, Gabriel y Galán y Espronceda.

Además, quedan limitadas a la velocidad establecida en la Ordenanza Municipal reguladora del sistema de control por cámaras del acceso de vehículos a zonas de tráfico restringido en casco urbano: Plaza de España, calles Santa Eulalia, Osario, Ramón y Cajal, Rafael Lozano Alonso, Virgen de Guadalupe y Marqués Torres Cabrera.

En la calle Barranco, se da la particularidad de que se podrá circular en el tramo de plataforma única a 20 km/h, y en el resto de la calle, se limita a 30 km/h. Una situación similar se da en la calle Conde Cartagena, desde Nazareno hasta General Lafuente, tramo en el que se circulará a 20 km/h, mientras que en el resto la velocidad permitida será de 30 km/h.

Además, hay varias calles en la ciudad que por su fisonomía o por ser peatonales con acceso a cocheras, la velocidad también se limita a 20 km/h. Este es el caso de Eduardo Gordillo, desde Nazareno hasta Vadillo, Urbanización Triana tramo de acceso a Carlos Santamaría, Panadero de Duque a Buenavista, Cerrada, una vía peatonal, pero con acceso a cocheras, lo mismo que sucede en Rinconada de la Calzada, también peatonal con acceso a cocheras.

Zonas en las que el tráfico no está permitido son las zonas peatonales en Plaza de Rafael Alberti, Paseo Extremadura, Plaza de la Igualdad de los Derechos, calles Poeta Luis Chamizo, Donante de Sangre, De la Solidaridad y Paseo del Canal; así como los parques de Cruz Río, El Rodeo, de la Constitución, Conquistadores, de la Marina, Plaza de Salamanca y Plaza de Hungría.

Por lo que respecta al resto de vías de la población, al ser vías de un único carril por sentido de circulación, tendrán una velocidad máxima de 30 km/h, a excepción de: Avenida Antonio Mera Lozano, , Avenida General Muñoz, tramo del paso a nivel a Antonio Mera, Avenida Dulce Chacón, Ronda de la Hispanidad, Avenida Puerta de la Serena, Avenida Presidente Adolfo Suárez y el tramo de acceso a Villanueva por Carretera Guadalupe, en las que se establece una velocidad máxima de 50 km/h. Esta es la norma general, aunque si se estima conveniente y de forma excepcional, se podrá aumentar la velocidad de circulación, a 50 kilómetros por hora, en vías de único carril por sentido. De darse esta situación, previamente se establecería una señalización específica.

Según los estudios realizados por expertos en tráfico, el reducir la velocidad de circulación en las vías urbanas no supone que el tráfico sea más lento; pero sí tiene un efecto muy beneficioso ya que la experiencia demuestra que la reducción de la velocidad tiene un efecto directo en la reducción de la siniestralidad en las personas, especialmente las más vulnerables.

Existe una relación directa entre la velocidad a la que circula el vehículo y las probabilidades de supervivencia del peatón atropellado, una relación que viene determinada por la velocidad a la que se circule. Según distintos estudios realizados por la Dirección General del Tráfico, los vehículos a  motor en sus desplazamientos urbanos no superan velocidades medias que, en los centros urbanos, son generalmente no superiores a los 20 km/h; es por ello, que los diferentes estudios coinciden en que el riesgo de fallecer como consecuencia de un atropello se reduce como mínimo cinco veces si la velocidad del vehículo que impacta es de 30 km/h respecto a uno que circule a 50 km/h, teniendo la velocidad del vehículo una relación directa con las probabilidades de supervivencia del peatón atropellado.