El libro “La fábrica de jabones Gallardo”, de Antonio Molina repasa la historia de los últimos 150 años

 El villanovense Antonio Molina Cascos es el autor del libro “La fábrica de jabones Gallardo”, libro del que se han editado 500 ejemplares y que se presenta este martes dentro de la semana cultural organizada con motivo del fallo de la XXXIII edición del Premio Literario Felipe Trigo.
Una publicación, editada por la Diputación de Badajoz, que ve la luz después de casi tres años de investigación y que tiene como eje vertebrador el edificio de la Jabonera, tanto la vivienda, la casa-habitación como se describe en el registro de la propiedad y en los legajos de la herencia; así como de la propia fábrica, de sus impresionantes naves, ya desaparecidas, y que fueron un símbolo de la arquitectura industrial del siglo XIX, explica el autor. Molina Cascos señala que el edificio, como la fábrica, fue cambiando, no fue ajeno a la evolución de la sociedad en general y a lo que acontecía en Villanueva. En suma, no fue ajeno a lo que iba sucediendo en la historia de finales del XIX, todo el siglo XX y también en los primeros años del XXI hasta ser hoy lo que es.
A lo largo de los tres años de investigación, Molina destaca distintos aspectos que ha ido descubriendo. Entre ellos y que ha podido demostrar, explica, figura el que ha podido confirmar algo que se decía que era así, y es que el proyecto de construcción de la casa es obra del reconocido arquitecto Aníbal González que fue arquitecto-jefe de la Expo de 1929 de Sevilla y el arquitecto de la conocidísima Plaza de España de la capital hispalense. Hay dos documentos que avalan su autoría. En pocos lugares, añade, fuera de Andalucía hay obras de este arquitecto.
La Jabonera es, subraya, un símbolo y es una suerte el poder conservar al menos la casa, no así las naves industriales. La casa se conserva al menos en su exterior, tal como la concibió. La parte interna, se ha perdido en su gran parte, “un interior de la vivienda que reflejaba todo lo que significó el modernismo. Todo, desde la estructura hasta un pasamanos, estaba diseñado por el arquitecto. El estilo ecléctico de la casa es lo que le da su verdadera impronta. Creo que no se ha rentabilizado lo suficiente la edificación”, expresa Molina.
En cuanto a cómo decidió investigar y plasmar su trabajo en este libro, Antonio Molina señala que fue un reto personal, en principio estaba trabajando en otro proyecto, indica, y por casualidad cayó en sus manos la casa de la familia Gallardo. Le interesó la arquitectura y decidió profundizar también en la figura de José Gallardo, el proceso que le llevó a pasar de ser un agricultor a crear esta importantísima empresa.
La fábrica, relata Molina, es consecuencia del paso hacia adelante de José Gallardo, un personaje, subraya, muy atractivo desde el punto de vista biográfico. Cómo una persona, un agricultor, pone en marcha este proyecto, cómo contactó con distintas personas para construir la fábrica. La desaparición del fundador de la misma, trajo consigo su declive, coincidiendo con la primera Guerra Mundial, momento en el que la fábrica se dedicó a la producción de glicerina. La situación se agrava con la Guerra Civil, momento en el que se paraliza la producción. Después, la fábrica se alquiló y comenzó a dedicarse a la producción de otros productos de menos calidad pero con mejor salida al mercado. Ya en la década de los 70, añade, se reflota y en las décadas de los 80 y 90, está en abandono total y absoluto. A lo que se suma que las modificaciones urbanísticas más recientes que supusieron el derribo de las naves industriales, quedan sólo la casa que hoy se conserva.
Molina destaca que a nivel personal ha sido gratificante, puesto que ha descubierto muchas cosas de la historia de Villanueva, aspectos que se tocan de forma tangencial y en los que se podría investigar más en profundidad. Entre las cosas que más le han llamado la atención, está el levantamiento de Sopena, la propia Guerra Civil en sus primeros días. Sin olvidar también que la historia de este edificio es la historia de Villanueva, de sus cambios y evolución desde el siglo XIX, todo el XX y hasta la actualidad. En este sentido, añade, Villanueva no ha sido ajena al cambio existente. Se reflejan los 150 años de historia de esta fábrica y, por tanto, todos los sucesos que han marcado la historia de Villanueva.
El autor de “La fábrica de jabones Gallardo” indica que los principales problemas con los que se ha encontrado han sido los relacionados con la documentación, ya que la bibliografía sobre Villanueva es bastante escasa. Ha contado también con la ayuda de la familia, que le ha facilitado información sobre todo de los primeros cincuenta años de la fábrica, al tiempo que ha contado con conversaciones con antiguos trabajadores, familiares de éstos y también con los propietarios de la misma durante su historia, hasta llegar a su actual propietario, el Ayuntamiento.
Finalmente, el concejal de Cultura, Joaquín Pineda, ha destacado el importante trabajo de Molina, que además de profundizar sobre la figura de José Gallardo, nos acerca la historia de la ciudad de los últimos 150 años. Además, destaca que el dinero que se obtenga de la venta del libro, que tiene un precio de 7 euros, irá destinado al ropero solidario de Cruz del Río.