Al igual que sucedió el pasado 13 de diciembre en la parroquia de San Francisco, día en el que dirigió en un concierto por última vez a su querida Coral Villanovense; el teatro Las Vegas se llenó el pasado día 27 para acompañar a Antonio Guisado Tapia, Don Antonio, como todos le conocemos; en un acto organizado por el Ayuntamiento de Villanueva de la Serena para reconocer su inmensísima labor. Reconocer su aportación, no sólo a la cultura villanovense sino a la cultura regional. Acto en el que la emoción y el reconocimiento a su figura y su trabajo, estuvieron presentes.

Palabras cariñosas, emotivas, de reconocimiento y de puesta en valor de una persona sencilla, afable y que ha cosechado a lo largo de su vida muchas amistades y admiración. En definitiva, le quisieron agradecer con su presencia y también con sus palabras, la huella que Don Antonio ha dejado en sus vidas. Una influencia que forma parte de la forma de ser de cada una de las personas que le acompañaron.
Un homenaje que Don Antonio quiso agradecer, emocionado, y dijo sentirse muy orgulloso de ser extremeño, pero sobre todo de ser villanovense. Estoy, añadió, “muy emocionado por tanto amor y tanto cariño”. Y como no podía ser de otra forma, no se resistió a regalar, como forma de agradecimiento a los asistentes, unas estrofas de la popular canción ‘Tráeme Mariquilla el peine’ , después volvió a dirigir a la Coral Villanovense, como broche final del acto. Una coral a la que ha dirigido en más de 850 ocasiones.
En el acto de homenaje, el alcalde, Miguel Ángel Gallardo, anunció que la Escuela Municipal de Música llevará el nombre de Antonio Guisado Tapia, es el mejor homenaje que le podemos rendir, subrayó.

El acto fue sencillo, pero intenso y lleno de cariño hacia una persona muy querida. Hubo intervenciones, entre las cuales hubo música de piano a cargo del villanovense Eduardo Sánchez. Las intervenciones estuvieron a cargo de personas que en una faceta u otra de Don Antonio han compartido vivencias con él. Desde el Cronista Oficial, Antonio Barrantes, quien le regaló unos versos de Fray Luis de León, al párroco de San Francisco, Felipe Domínguez, que definió a Don Antonio como un hombre “sobrio y austero, que necesita pocas cosas, aunque las que necesita las requiere de forma intensa”, como su fidelidad al ministerio sacerdotal y su pasión por la música.
Experiencias vitales importantes gracias a Don Antonio, dijo tener Pepe Cardenal, exconcejal de Cultura y miembro durante años de la Coral, actualmente en Arte Vocal. Gracias a este hombre humilde, con tesón, generoso y comprometido, destacó, “tengo experiencias importantes, experiencias vitales que siempre me acompañarán”.
En similares términos habló Justi Segador, que perteneció a la Juventud Obrera Cristiana (JOC) quien le agradeció su implicación y compromiso, a veces no entendido. Con él, subrayó “aprendimos muchos valores y luchó por convertirnos en buenas personas, su impronta nos marcó”.
Don Antonio en verano, en los meses de agosto, siempre se retiraba a Guadalupe. Allí aprovechaba para componer e investigar. Antonio Ramiro, adjunto al archivo y biblioteca del Real Monasterio de Guadalupe, le calificó como “peregrino incansable de la ‘Morenita’, además de su querencia por aquel rincón de Las Villuercas”. Por su parte, José Valadés, presidente de la Federación Extremeña de Corales, afirmó que “nadie se puede referir a la música coral en Extremadura sin nombrar a Don Antonio en mayúsculas”.
Muy emocionadas y llenas de cariño y admiración fueron también las palabras de Manuel Guisado, director de Arte Vocal e integrante durante muchos años de la Coral Villanovense. Guisado calificó a Don Antonio como sembrador, una persona de la que aprendieron mucho, de la vida, de la música. Una experiencia vital que le sirvió para llegado un momento, con su mochila cargada de enseñanzas, seguir caminando. Pero siempre, Don Antonio como un referente, dijo. Junto a su amigo Ángel Gil del Reino, improvisaron un dueto para interpretar ‘Tú que brillas en el cielo’, imitando así aquellos dúos que protagonizaban don Antonio y Francisco el Sacristán, cuando iban en el autobús a cualquier concierto.

No podían faltar en su reconocimiento, integrantes de la su gran pasión, la Coral Villanovense. En su nombre, Nicolasa Alonso y Antonio Lozano, le agradecieron al maestro que gracias a él, aprendieron a amar la música. Antonio Ventura Díaz, exvicepresidente de la Junta, valoró el papel de Don Antonio en la promoción de la música popular de Extremadura.
Una persona que trabajó junto a él durante años, en la otra mitad de la Asociación de Amigos de la Coral y Folklore Villanovense, Antonia Tejeda; destacó el gran trabajo de Don Antonio y al igual que su sobrina Rosi Guisado, ambas dijeron emocionadas que “todos te queremos mucho”.

El alcalde, al igual que el resto de los intervinientes, destaco la bondades de su figura, su sencillez, humildad, al tiempo que recordó también experiencias vividas con él, sobre todo en la infancia y en la juventud. Siempre, señaló, “queríamos que él hiciera los domingos la misa y cuando era el año de nuestra comunión, todos los niños queríamos que nos tocara Don Antonio”.
Y es que después de ser el alma mater de la Coral, desde hace más de 60 años primero solo con voces femeninas con el coro de Nuestra Señora de la Asunción, desde 1963 a 1978, fecha a partir de la cual se fundó la Coral Villanovense; considera que le ha llegado el momento de descansar y jubilarse. De hecho, la Coral Villanovense ofreció el último concierto de Navidad dirigido por Don Antonio el 13 de diciembre pasado y en el que muchísimas personas quisieron acompañarle a él y a los componentes de la Coral, algunos de ellos están desde los inicios; en este último concierto en el que, una vez más, lo extremeño estuvo muy presente. No en vano, Don Antonio siempre ha sido no sólo un gran estudioso de nuestro folclore sino que ha sido uno de sus más firmes defensores. Siempre ha trabajado por recuperar nuestras tradiciones musicales y ponerlas en valor.
Hay que recordar que durante estos casi 40 años de historia de la Coral, ha llevado el nombre de Villanueva de la Serena por diferentes ciudades y pueblos no sólo de nuestro país sino de otros lugares como Bruselas, Viena, París o Lisboa, entre otras. Además de ofrecer un buen número de conciertos en nuestra región y, por supuesto, en Villanueva de la Serena, donde ofreció su primer concierto en la parroquia de la Santa Cruz, en 1978, cuando aún era de San Miguel. En definitiva, más de 800 conciertos a lo largo de su historia.
Don Antonio, que nació en 1929, ha dedicado su vida al sacerdocio, ingresó en el Seminario Diocesano de Badajoz con 12 años, y a la música. De hecho, en el seminario hizo sus estudios sacerdotales y también musicales, ya que fue componente de la “Schola Cantorum”, época en la que se cantaba la gran polifonía religiosa y el gregoriano. A las 23 años, concluyó sus estudios y amplió los de polifonía y de gregoriano con los monjes de Silos, en Burgos.
Y es que, además de director de la coral, don Antonio ha sido compositor y ha dedicado mucho tiempo a la investigación y recopilación del folclore extremeño. Muchas de estas canciones están en sus seis libros publicados para corales, es autor de música, armonización o arreglos de muchas composiciones. Tanto es así, que durante años se ha desplazado por los pueblos de Extremadura, siempre con su grabadora, y hablando con las personas mayores a las que le pedía que le cantara alguna canción antigua para así después él poderla plasmar en una partitura. Villancicos, canciones que sonaban en época de siega, de esquila, en las matanzas… En definitiva, buscaba siempre recuperar y poner en valor nuestras tradiciones. Entre sus publicaciones destacan ‘Cancionero litúrgico’, ‘Cantad, corales, cantad’, ‘Canciones populares extremeñas’, ‘Cantemos gozosos’, ‘Vamos cantando’ y ‘Misa gloria a dios en la tierra y otras canciones para la eucaristía’ y que forman ya parte de su legado a la cultura extremeña.
Don Antonio ha sido, además, impulsor y el primer presidente y fundador de la Federación Extremeña de Corales, elegido en el monasterio de Guadalupe en el año 1987. Cargo que ocupó durante cuatro años, impulsando y potenciando la expansión de de la misma que en la actualidad cuenta con más de 75 integrantes. En 1987 se le concedió a esta Federación, la Medalla de Oro de Extremadura. Ese mismo año, además, la Junta le designó como asesor musical.
Don Antonio es el primer villanovense que recibió, en el año 1994 la más alta distinción que el Ayuntamiento de Villanueva de la Serena concede a un hijo, la Medalla de Oro de Villanueva de la Serena. Un reconocimiento más que merecido que sirvió como homenaje y reconocimiento a una continua labor musical de muchos años, como director, compositor e investigador y por su contribución a la cultura regional.
