José Miguel Santiago Castelo, su persona, su físico, su poesía, su forma de ser, su dejarse querer; estuvieron muy presentes en el acto institucional de entrega, a título póstumo, del Título de Hijo Adoptivo de Villanueva de la Serena, que se ha celebrado este jueves 26 de noviembre. Una condecoración que se le concedió en pleno el 30 de junio del pasado año, pero que finalmente no pudo recoger personalmente debido a la enfermedad que finalmente le ocasionó la muerte.
No obstante, como recordó el alcalde Miguel Ángel Gallardo, él fue conocedor de este reconocimiento público que su pueblo, porque Villanueva de la Serena también era su pueblo al igual que su Granja de Torrehermosa natal; le hacía con esta importante distinción. José Miguel, destacó el alcalde, fue feliz y disfrutó este nombramiento y reconocimiento del pueblo al que venía a descansar, reflexionar y, por supuesto, escribir. Cuántos versos, añadió Gallardo, no habrán salido de su estancia aquí, en su casa de la calle Carchenilla.
Gallardo destacó que José Miguel “fue una persona grande hasta en la sencillez. Fue un extremeño ejerciente”, destacó, que siempre hizo gala de su tierra, de sus raíces.
Castelo forma parte de la historia de la ciudad, es uno más. Un villanovense de adopción destacado. No en vano, como indicó el alcalde, el acto de entrega del Título se podía haber hecho en cualquier fecha tras su fallecimiento, pero se optó por hacerlo ahora, dentro de la Semana Literaria del Premio Felipe Trigo, en su 35 edición. Una fecha importante, subrayó Gallardo, porque él fue impulsor y promotor de nuestro Premio, además de ser el primer presidente del jurado de aquel primer Premio, hace ya treinta y cinco años.
José Miguel Santiago Castelo cultivó la amistad durante su vida. De hecho, muchos de sus amigos, de personas con las que compartía el día a día, tomando un café o en la tienda donde hacía sus compras, arroparon a los familiares de Castelo en este acto.
Sin duda, la personalidad, forma de ser, cercanía y bondad de Castelo, sin olvidar su faceta periodística y de escritor; fueron las notas destacadas de todos los que hablaron durante el acto de entrega del Título.
Desde las palabras emocionadas, llenas de cariño y amor hacia él de una de sus primas, Josi Sánchez, quien dijo que a José Miguel era fácil quererle, pero es muy difícil olvidarle; hasta las de amigos como el poeta villanovense Antonio Reseco. El poeta dijo que José Miguel lo abarcaba todo. No por su gran físico, sino por su personalidad, por su gran corazón y generosidad hacia los demás y por la amistad que les profesaba. Un hombre, destaca, ” de grandes proporciones humanas, que allá por donde iba dejaba su impronta y su onda expansiva de vitalismo”.
Castelo siempre se sintió orgulloso de su Granja natal, de Villanueva y, por supuesto, de Extremadura. Bellas palabras, además de emocionadas, le dedicó Carmen Fernández-Daza y Álvarez, ensayista y escritora y miembro de la Real Academia de Extremadura, que presidió también Castelo.
Ella recordó su poesía, su inmenso amor por Extremadura y esa habanera que dedicó a Villanueva. Fernández-Daza puso en valor el que Villanueva de la Serena le haya reconocido con este título, concedido a un hombre bueno, dijo, en el mejor sentido de la palabra.
La periodista Nieves Moreno, amiga personal de Castelo, también emocionada recordó su figura. Declamó algunos versos de su última obra ‘La sentencia’. Aunque en este acto, dijo, debería haber estado el propio Castelo, “estoy segura de que estaría contento”.
Este reconocimiento que su pueblo de adopción le hacía, añadió Moreno, “fue sin duda la mayor alegría que José Miguel recibió en los últimos meses de su vida”.
Tanto Josi Sánchez como Nieves Moreno fueron las encargadas, en representación de la familia y amigos respectivamente, de recoger de manos del alcalde Miguel Ángel Gallardo el Título y la Medalla de Hijo Adoptivo de Villanueva de la Serena. Además, también se entregó un título al alcalde de su pueblo natal, Granja de Torrehermosa.
Un acto, en definitiva, sencillo pero lleno de emoción y sentimiento, acompañados por la cálida música de Chema y Cristina. Una música que también nos recordó a Castelo.

