El alcalde, Miguel Ángel Gallardo, presidio el pleno celebrado por el Consejo de la Infancia y la Adolescencia con motivo del Día Internacional de los Derechos de los Niños. En él, los integrantes del Consejo tuvieron una vez más la oportunidad de transmitir al alcalde sus problemas e inquietudes y demandar soluciones.
Durante casi una hora el alcalde fue viendo como los miembros del consejo iban dando lectura a los distintos derechos de los niños, a la vez que le instaban a buscar soluciones para que esos derechos no se queden sobre el papel y se conviertan en una realidad. Los niños hicieron al alcalde varias peticiones como que no sólo se atendiera a la víctima de la violencia dentro del hogar sino que se viera también qué problemas tiene el agresor para llegar a serlo, la impartición de clases de otras religiones en los colegios, ayudas económicas para aquellos padres que carecen de recursos para comprar los materiales escolares que necesitan sus hijos o una mayor protección de la identidad de los niños.
El alcalde coincidió con ellos en la mayoría de sus demandas y aseguró que desde el Ayuntamiento ya se están llevando a cabo muchas de las peticiones que ellos realizaron, pero dijo, no es suficiente, porque aún hay niños que sufren carencias, por ello Gallardo abogó una vez más por la necesidad de un pacto de Estado que blinde todos los intereses de la infancia, e intentar llevar esto a los presupuestos, los programas y las acciones, algo que supondría un gasto mínimo comparado con otras partidas.
CAIKANA
Después, los niños tomaron la plaza de España para participar en la Caikana de los derechos. Una actividad organizada por las concejalías de Igualdad, Infancia y Familia con motivo de la celebración, el pasado 20 de noviembre, del Día Mundial de los Derechos del Niño.
A lo largo de toda la mañana los niños tuvieron la oportunidad de conseguir su pasaporte y viajar por el mundo, una vez que encontraban ese documento que nos identifica, los pequeños iniciaban su viaje a África, América, Asia o Europa. Dependiendo de los logros conseguidos en el circuito al pasar por caja cobraban su salario, correspondiente a un día de trabajo y con él podían realizar compras en la tienda Cai, pasando a realizar un circuito llevando consigo los productos que compraban en el mercado hasta llevarlos a su casa. Un circuito que representa la vida y con el que se quiere enseña a los niños que el llevar a casa todo lo necesario no es tan fácil como puede parecer ya que hay que realizar esfuerzos para conseguirlo. Y tras el esfuerzo nada mejor que relajarse en esta ocasión con juegos típicos de otros países, como el Micado (China), Rayuela (Roma) o la Rana (Egipto).

