A pesar de la lluvia, fueron muchas las personas que cumpliendo la tradición se acercaron hasta la plaza de España con la esperanza de que finalmente la lluvia cesara y pudiera tener lugar la Carrerita, pero finalmente la desilusión fue la que imperó tras anunciarse este hecho que se puede calificar de histórico; ya que en alguna ocasión se ha aplazado, como sucedió en el año 1988, pero que finalmente sí salió. Además, un día en el que 90 villanovenses tenían la oportunidad, también por primera vez, de poderla ver desde los balcones del Ayuntamiento, el casino, el centro cívico y el edificio de la antigua Iberdrola, y que finalmente no pudo ser.
Desilusión también entre los cuatro hermanos de la Cofradía de la Aurora que habían sido los agraciados en el sorteo para protagonizar ese fugaz pero intensísimo momento que protagoniza la Virgen al correr al encuentro con su hijo. En concreto, la cuadrilla estaba integrada por Pedro Benítez, Francisco Fernández de los Ríos, César de Miguel Casanueva y José Antonio Gutiérrez de Tena.
Juan Vicente Manchado explicó a los ciudadanos la decisión tomada, la de suspender la Carrerita porque no podemos arriesgarnos, dijo. “El tiempo no nos deja. De verdad que yo lo siento mucho más que todos vosotros, pero no podemos arriesgarnos a que la Virgen se caiga o a que alguno se resbale porque las condiciones climáticas no nos dejan hacerlo. Muchas gracias a todos por el tiempo que habéis estado aquí mojándoos, pero nos hemos visto obligados a tomar esta decisión, sobre todo, por motivos de seguridad”. Una decisión, recordar, que contó con el respaldo total de la Hermandad del Cristo Resucitado teniendo en cuenta que su imagen es la primera que sale desde su capilla y, como manda la tradición, espera unos minutos a la altura de la estatua de Pedro de Valdivia a que la Virgen se acerque corriendo a su encuentro.
Sí pudo cumplirse en parte con otra tradición, la de llevar de nuevo a la Virgen de la Aurora a su ermita, acompañada por los fieles. Aunque este lunes, día de la Jira, no llovió prácticamente, las intensas lluvias de este mes de marzo han hecho que el arroyo del Molar se desborde en varias ocasiones, y el lunes volvió a ocurrir. Por esta razón, la Virgen recorrió en su camino de regreso las calles de la ciudad, en concreto desde la parroquia de la Asunción hasta la iglesia de San Francisco, donde fue despedida por la Coral Villanovense. Una vez a las afueras de la ciudad, se optó por llevar a la Virgen en un furgón para ir hasta la ermita, ya que el camino de Pontezuela estaba cortado por el arroyo del Molar. Una vez en la ermita, sí tuvo lugar la misa y durante el día, aunque en la zona de la ermita prácticamente nadie estaba disfrutando del día de la Jira, sí era un ir y venir de personas para visitar a la Virgen.
