Concentración de repulsa por la agresión una médico del centro de salud de Plaza de Salamanca

Profesionales sanitarios, del centro médico, la alcaldesa ciudadanos han mostrado su apoyo a la doctora agredida

La alcaldesa Ana Belén Fernández ha participado este mediodía en la concentración convocada en la puerta del centro de salud de Plaza de Salamanca como medida de repulsa frente a la violencia sanitaria y en solidaridad con los profesionales médicos. Una concentración en la que se han dado cita profesionales sanitarios, personal del centro y pacientes. Los sanitarios han portado una pancarta con el lema “Agresiones. Tolerancia Cero”, además de mostrar su rechazo a las mismas.

Una concentración que ha servicio para solidarizarse de forma especial con la médica que sufrió una agresión en días pasados cuando asistió a un domicilio para una asistencia médica y que estaba relacionada con dicho centro sanitario.

Pedro Hidalgo, presidente del colegio médicos de Badajoz, expresa que “la medicina de vocación se ha convertido en una profesión de riesgo. Por ello es necesario que la administración actué y prevenir en riesgos laborales. En estas situaciones, ya no solo tenemos responsabilidad, sino que estamos exponiendo la vida”.

Hidalgo expresa que, en este tipo de situaciones, “muchos médicos no denuncian por temor. Tienen miedo a hacerlo porque están solos en un consultorio y tienen que seguir atendiendo a las personas que les agreden”. Los médicos, añade, “tenemos miedo, sabemos la medicina la preventiva, pero no hemos estudiado la defensiva, es una mala medicina que no aceptamos”.

Por su parte, la alcaldesa Ana Belén Fernández ha mostrado el absoluto rechazo y repulsa a este tipo de comportamientos con los sanitarios. Es importante, expresa, “estar aquí diciendo tolerancia cero ante conductas que son inadmisibles e intolerable”. La sociedad en su conjunto subraya, “no puede admitir que los profesionales sanitarios corran riesgos y que ejerciendo su trabajo sufran agresión o tengan miedo de ejercer su trabajo”.

Se trata de una realidad, añade, que hay que visibilizar “y demostrar que estamos unidos administraciones, colegio de médicos, sanitarios, sindicatos y los propios ciudadanos. Porque es necesario proteger a quienes nos cuidan y también mostrar nuestro apoyo y solidaridad con la víctima, estamos con ella y que sienta el apoyo de toda la sociedad que seamos capaces de alzar la voz para que comportamientos de este tipo no se den”.

La alcaldesa también ha abogado porque que se tengan las herramientas suficientes para combatir comportamientos de este tipo y los médicos se sientan seguros y sin miedo cuando ejercen su profesión, subraya.

También ha intervenido Gonzalo Muñoz, portavoz del sindicato de enfermería en Extremadura, quien ha mostrado su indignación “porque es una situación que se perpetua en el tiempo y las medidas que se están tomando contra el personal sanitario, se demuestra que son insuficientes, porque se incrementan cada día”. Los protocolos, añade, hay que aplicarnos con total rotundidad “y no puede ser que un profesional que es agredido tenga que seguir viendo a su agresor”.

Mariola Merchán, médico y directora del centro de salud de Plaza de Salamanca, ha leído un manifiesto en nombre de todos sus compañeros. En él, han querido alzar la voz en nombre de todos los profesionales sanitarios del SES, “porque ya no podemos permanecer en silencio ante una realidad que duele, indigna y nos hiere profundamente: las agresiones físicas y verbales que sufrimos cuando ejercemos nuestra labor”. Una agresión, subraya, “rompe el vínculo de confianza entre quienes cuidamos y los que necesitan cuidados. Rompe el respeto hacia nuestra profesión, que se dedica a aliviar el dolor ajeno, salvar vidas y acompañar en los momentos más difíciles”. De ahí que han exigido el respeto que merecen, el apoyo de toda la sociedad y han alzado la voz clamando “Ni una agresión más”.

Desde Semergen sociedad española de médicos de atención primaria se destaca que “agredir a quienes cuidan de la salud de la población no solo vulnera derechos fundamentales, sino que deteriora la relación médico-paciente y pone en riesgo la calidad de la atención sanitaria”.