Más de 200 personas se manifiestas para pedir que no cierre el hospital Santa Justa

Reclaman mantener los empleos y que el centro se reconvierta en centro socio sanitario y que continúe prestando servicio a la comarca

“Guardiola escucha, Santa Justa no se cierra” o “No al cierre de Santa Justa”, son algunas de las consignas que se han escuchado en la puerta del hospital Santa Justa ante la cual se han concentrado, este jueves 27 de diciembre, más de 200 personas, entre ellas los 18 trabajadores del centro sanitario; para reclamar que el hospital continúe con su actividad. Todo ello tras la decisión de la consejería de Salud de no continuar prestando atención sanitaria en este centro tras abrirse este jueves 26 la zona de consultas externas del nuevo hospital.

Lo que se pide es que se atienda la propuesta que el Ayuntamiento de Villanueva ha planteado, señalando la alcaldesa Ana Belén Fernández que de lo que se trata es de que se mantenga el convenio con el SES, que se estableció por cinco años, y que este hospital se convierta en un centro socio sanitario. Todo ello para mantener abiertas sus puertas y seguir prestando servicio a la comarca como viene haciendo desde hace 65 años.

Esta decisión, añade Fernández, es “un atropello a la ciudad y ataque sin precedentes, porque este centro es referente desde hace décadas y siempre se ha mantenido a través de diferentes fórmulas. Ahora el gobierno de Guardiola sin contemplación y de un día para otro, lo cierra”.

La alcaldesa reitera que desde el gobierno local “no lo vamos a consentir y vamos a pelear para que esté abierto y para que los trabajadores continúen como se estableció en el convenio firmado el año pasado. Ellos trabajaban para el SES y ahora no se han querido responsabilizar ni de los trabajadores ni del hospital”.

Fernández señala que actualmente “no hay ninguna conversación y no hemos tenido la oportunidad de hablar. Este centro tiene que seguir abierto, que sea centro sociosanitario, subrogar a los trabajadores y que se mantenga prestando servicio. Este es mi objetivo y lucharemos por él”.

Por su parte, Manuela González fisioterapeuta del centro desde hace 25 años expresa el sentir de la plantilla actual que vive esta decisión como “una situación frustrante ante el hecho de que 18 personas nos quedamos sin empleo y se cierra un centro que genera economía todos los días”.

Para ello, expresa, “solo en este mes se han hecho 12.000 intervenciones, lo que supone movimiento en la ciudad y generar economía. Las listas de espera han disminuido mucho y nuestro trabajo ha sido importante. Hay medios y se puede dar una solución, que es lo que queremos, que haya voluntad y ganas para poder seguir trabajando como hemos hecho todos estos años”. Los trabajadores, añade, “estamos abiertos a otras alternativas y que el centro sea sociosanitario y nosotros estamos encantados, en nuestras manos no está esa decisión, pero sí nuestro compromiso por seguir trabajando como hasta ahora”.

Esta concentración la ha realizado CCOO. Su secretario general de la Federación de Servicios a la Ciudadanía, Manuel María Nicolás, señala que se trata de una “manifestación para pedir que, una vez tomada la decisión de cerrar el hospital, se reubique a los 18 trabajadores del centro”.

Lo que se pide desde el sindicato, señala, “es que las dos administraciones evalúen las posibilidades que hay. Bien mantener el centro como hasta ahora, ya que había previsto un convenio con una vigencia de 5 años y que se acordó en junio del pasado año, que parece que la Junta ya ha tomado la decisión de no hacerlo; o bien una alternativa de uso para que mantengan los empleos”.

Nicolás destaca que “parece ser que hay voluntad por las dos partes, pero no se sientan a ver cuál es la solución. Pedimos que trabajen por salvar estos empleos que actualmente tiene el centro. Tratamos de facilitar el diálogo entre ambas administraciones, que se trabaje para estudiar una solución que sin voluntad política no se puede hacer. Lo que hay que hacer es acordar una solución que permita el encaje de estos trabajadores”.

Los trabajadores, añade, “no han exigido entrar por la puerta de atrás ni ser funcionarios, ellos solo piden mantener sus empleos que los llevan desempeñando desde hace más de 25 años y que se mantenga la relación laboral que tenían hasta hace dos días y que ahora se encuentran en desamparo y que no saben cuál será su futuro”.