Se va satisfecho y orgulloso de todo lo hecho durante 43 años. Afronta su jubilación con expectación y ganas de dedicar el tiempo a otras actividades que confía le llenen tanto como su profesión
La historia de los pueblos la conforma su propia existencia, sus personajes, sus calles, hechos importantes que han acontecido, su actividad…También forman parte de ella personas que quizás no figurarán en los libros de la historia con mayúsculas, pero que sí forman parte de esa historia, de la vida del pueblo, por lo que son y por lo que representan.
Con el paso del tiempo, cada vez es más difícil encontrarnos con personas que siempre han sido importantes: los artesanos. Esa es la definición que podemos utilizar para hablar de un villanovense muy querido y apreciado como es Joaquín Hidalgo. Un artesano de la joyería, a la que llegó casi por casualidad, y de la que ha hecho durante 43 años no solo su modo de vida, sino que se ha convertido en su pasión y su ilusión.
Año nuevo, vida nueva. Una frase hecha que siempre decimos cuando comienza un año, y que es perfectamente aplicable a la nueva vida que, a partir de ahora, va poner en práctica Joaquín Hidalgo. El pasado día 28 cumplió 64 años, un día especial no solo por sumar vida a los años, sino porque es el día en el que ha echado el cierre a su joyería de la calle Carrera, en la que ha estado más de 30 años.
La jubilación, reconoce, le ha llegado en el momento oportuno, y se va satisfecho con todo lo hecho durante todos estos años. Llega en un momento en el que la situación no es fácil y los últimos meses han sido complicados, debido a la pandemia, lo que le ha animado para tomar la decisión, que ha sido pensada y que sabe que ha sido la mejor.

Hablar en nuestra ciudad de Joaquín Hidalgo, es hablar de un referente en el sector de la joyería y que ahora, tras toda una vida dedicada a esta profesión, le llega el momento de disfrutar de la jubilación. A buen seguro, lo hará con la misma entrega y pasión que ha puesto detrás del mostrador de su tienda y en su taller, que ha sido su lugar de trabajo, lugar de encuentro y reunión con su familia y con la gran familia que ha ido construyendo a lo largo de todos estos años.
Sus primeros pasos en esta profesión, aunque él en aquel momento no imaginaba que sería su modo de vida, los dio casi al mismo tiempo que sus primeros pasos junto a la que es su mujer, Elvira. Y es que precisamente fue a través del hermano de su entonces novia, el también conocido joyero Quimet, como empezó a conocer este mundo. Trabajó con él durante un tiempo y después de diez años, llegó el momento de emprender el vuelo en solitario y apostar por sí mismo, confiando en sus posibilidades; pero siempre con las ideas claras y los pies en el suelo. Un vuelo en el que siempre le ha acompañado su mujer Elvira, que ha estado codo con codo con él y con la que lleva 50 años.

A lo largo de su extensa trayectoria profesional, son muchos los recuerdos y anécdotas que tiene. Han sido muchas las personas que han pasado por su tienda, han compartido con él momentos importantes y ha sido también partícipe de acontecimientos destacados de sus clientes. Ha diseñado sortijas, collares, pendientes, anillos de compromiso… y siempre ha querido seguir creciendo y aprendiendo. Ha diseñado muchas creaciones propias y ha puesto su sello personal.
Son muchas las joyas que ha realizado, pero una de las que son más importantes para él es un anillo diseñado para su mujer, con dos diamantes, que simbolizan a sus hijos, Tin y Luisa.

Estamos en el taller de Joaquín para hacerle una entrevista. Estos días, nos dice, está abrumado por tantas muestras de cariño que está teniendo. Y, desde luego, somos testigos de que son muchas las personas que se lo demuestran, al tiempo que otras lamentan que vaya a cerrar. Durante la entrevista, suena el timbre del taller en muchas ocasiones. Algunos vienen a que le ponga una pila al reloj, otros que tenían un despertador para arreglarlo, y se quedó esperando por el cierre de los locales el pasado 7 de enero, o los que simplemente pasan para charla con él un rato.
Pregunta: Cuando llega un año nuevo, todos pensamos que año nuevo, vida nueva. En tu caso es así, ¿Cómo están siendo estos primeros días, qué sensaciones tienes?
Respuesta: El cerrar el taller no ha sido improvisado. La jubilación la he anticipado porque las circunstancias no están para seguir más tiempo, tenía la posibilidad por todo el tiempo ya trabajado y la he aprovechado. La situación está mal, y es complicado y era el momento de poner punto y seguido. Ha sido muy pensado.
P: ¿Alguna vez pensaste que algo que era casi un entretenimiento, cuando ibas a la joyería de tu cuñado para estar con tu novia, esa sería tu actividad profesional y el trabajo que con tanta ilusión y dedicación has desempeñado?
R: Pues la verdad es que no, nunca lo imaginé. Empecé acompañando a mi cuñado, que fue mi maestro. Poco a poco, cuando acabé el Bachillerato, iba al taller de Quimet y allí fui aprendiendo. Pasaba el tiempo y empezó un idilio con esta profesión que ha ido parejo a mi relación con Elvira, con la que llevo desde los 14 años.
P: ¿Cómo fueron esos principios?, ¿cómo has ido evolucionando?
R: En esta profesión, igual que en todas, hay que evolucionar, seguir aprendiendo, máxime en una profesión como la mía en la que hay que estar al día, innovar y conocer todas las tendencias que hay. No hemos parado de visitar Iberjoya, ver las tendencias, los gustos, hablar con proveedores y dueños de las empresas. Hay que evolucionar constantemente.
P: ¿Cuándo llegó el momento de volar e iniciar la actividad por tu cuenta?
R: Llega un momento en el que es necesario cambiar. Después de diez años con mi cuñado y maestro, vimos que no había trabajo para los dos y era necesario dar un paso. Confiaba en mis posibilidades, fuimos arriesgados, y tomamos la decisión de emprender nuestro camino. Tenía confianza en mí, y el tiempo me ha demostrado que no me equivoqué.

P: ¿En esa difícil decisión, supongo que también mucho tuvo que ver el que Elvira estuviera a tu lado y te apoyara?
R: El papel de mi mujer es fundamental. Sin ella, no hubiera podido hacer nada. De eso estoy seguro. No habría llegado hasta aquí. Ella siempre ha estado a mi lado, y más en los momentos más complicados; pero además ella ha trabajado conmigo y junto a mí. En grabados, contabilidad, enfilado de collares, ella siempre ha estado ahí. Su ayuda ha sido infinita. No tengo palabras para expresar mi agradecimiento y reconocimiento por todo lo que ha hecho.
P: Con el paso del tiempo, muchas personas que han sido clientes han pasado a ser amigos, ¿es así?
De hecho, mientras hacemos la entrevista no para de sonar el timbre del taller y llegar personas que forman parte de su vida. Una vecina, le trae una bolsa con naranjas de su árbol y le dice que para el año que viene, ya vemos cómo te las doy. A lo que Joaquín responde, ¡No, el año que viene iré yo a tu casa a por ellas!
R: Por supuesto, que es así. Son personas que han depositado su confianza en mí, han sido personas que también han respondido cuando han hecho compras, incluso si las hacían a plazos, siempre han respondido. Soy muy sentimental y me gusta cuidar las relaciones con las personas, y son muchos los clientes que se han convertido en amigos.
P: ¿Cómo son los clientes en cuanto a gustos y qué piden?
R: Normalmente vienen con la idea clara. Antes venían con fotos de las revistas del corazón, y después con internet han ido enseñándome lo que querían. Y en muchos casos, les he aconsejado y hemos introducido algún cambio en el diseño y eso ha hecho que la joya sea personal, y al final la persona ha agradecido el que hayamos hecho estos cambios.
P: ¿Qué has hecho de forma especial en cuanto a diseño se refiere?
R: He hecho muchas cosas, algunas joyas de mucho calado, con lo que eso significa. Son muchos los recuerdos. Por ejemplo, yo hice las alianzas de mi cuñado, las de mi hijo. Recuerdo también dos alianzas hechas a macha y martillo, labradas, hechas a conciencia. Le dije a la pareja que esperaba que su matrimonio durase tanto como iban a durar las alianzas. Y así ha sido, porque llevan ya 30 años juntos, por supuesto con las alianzas que les hice.
Han sido muchas piezas, de las que hay también muchas especiales. La que más está presente, es el anillo que hice para mi mujer, con dos brillantes bien buenos -subraya-. Una pieza que el principal valor que tiene, además del económico, es el sentimental por lo que representa para nosotros.

P: El taller ha sido no solo lugar de trabajo, ha sido un lugar de encuentro.
R: Sí, aquí paso más tiempo que en casa. El tiempo ha sido no solo de trabajo, ha sido un espacio que casi es la extensión de mi casa. Aquí mis hijos han estado desde pequeños, han hecho sus deberes, mi hijo venía aquí con su novia. Mis nietas conocen el taller perfectamente, saben dónde puede jugar y dónde no, tienen hasta un espacio para que ellas puedan dibujar. Es también, en cierto modo, nuestra casa.
P: Además de las joyas y relojería, los principales productos de Joaquín Hidalgo, también ha sido referente en todo lo relacionado con trofeos, placas…
R: Sí, sí. He tenido la suerte de que han sido muchas las entidades, asociaciones, clubes, etcétera, los que me han encargado trabajos de este tipo. Además, tengo la gran suerte de haber trabajado mucho para el Ayuntamiento, he trabajado con todas las Corporaciones y estoy muy agradecido a la confianza que siempre han depositado en mí. Yo también he estado ahí siempre, cada vez que han necesitado de mi trabajo.

P: Llevas a gala tu condición de villanovense, ejerces de ello y te gusta estar cerca de la cultura, además de estar vinculado al folclore y la Coral.
R: Sí, siempre he estado unido a ella. Soy asiduo a las galas del Premio Felipe Trigo, también he formado durante años de la Coral y también de Cogolla. Llegó un momento en el que había que dar paso a los jóvenes, y di un paso atrás, y ahora estoy como espectador.
P: A partir de ahora, ¿qué vas a hacer en esta nueva etapa?
R: Bueno, con tranquilidad y no ser muy estricto en cuanto a horarios. Sí que voy a retomar la pesca, que me gusta mucho, y también dedicar tiempo a mi campo. Bueno, y de momento estoy con expectación, porque esta situación me pilla de nuevas. Solo llevo dos días jubilado y tengo que ir tomando mis propias decisiones y acostumbrándome.
P: Además de tu familia, como es lógico, hay también te va a seguir acompañando en todo lo que hagas a partir de ahora, tu perra Flora, fiel compañera.
R: Claro que sí, lo digo siempre, hasta que la muerte nos separe. Ella ha sido una fiel compañera en mi taller, tiene el mismo horario que yo -bromea- y seguirá conmigo en todo lo que haga a partir de ahora. Hay una anécdota y es que siempre tengo la radio puesta en el taller, y cuando suenan las señales horarias de las 14 horas, del informativo, empieza a moverse y sabe que es la hora de irnos a casa. Así todos los días.

P: ¿Te hubiera gustado que tus hijos siguieran con el negocio?
R: Nosotros queríamos que nuestros hijos se formaran, y eligieran qué hacer. Este oficio requiere tiempo, dedicación, práctica, y también equivocarte. Así hasta aquí llega este proyecto que comenzamos hace mucho tiempo.
P: ¿Te queda algo por hacer?
R: Sí, aunque hay cosas que no he terminado, porque hemos estado cerrados por la pandemia y tengo que terminar encargos que dejé pendientes y se lo debo a mis clientes. Pero llega el momento de cerrar una etapa, y hay que hacerlo. Evidentemente, no me puedo olvidar de ello, ha sido gran parte de mi vida, pero ha llegado el momento de dedicarme a otras cosas.
P: ¿Te vas satisfecho?
R: Totalmente. Siempre hay algo que se pueda mejorar, y si a alguien le he fallado, le pido disculpas. Pero, sin duda, me voy satisfecho por el trabajo y porque este oficio nos ha permitido vivir dignamente, que mis hijos hayan tenido la oportunidad de formarse y de iniciar sus proyectos de vida. Y yo ahora, a emprender nuevas actividades.

