Fallece Don Antonio Guisado Tapia, Medalla de Villanueva de la Serena, a los 90 años de edad

Director de la Coral Villanovense, compositor e investigador, es un referente del folclore en Extremadura

La cultura extremeña en general y la música en particular se han quedado huérfanas este 3 de junio tras el fallecimiento de Don Antonio, como todo el mundo le conoce. El sacerdote villanovense Antonio Guisado Tapia, párroco emérito de San Francisco de Asís, ha fallecido este martes 2, a las 90 de edad. Una extensa e intensa vida unida al sacerdocio y la música, por la que siempre sintió pasión y a la que dedicó gran parte de su vida, siendo compositor e investigador; recuperando muchas composiciones populares que ya forman parte de la cultura y son patrimonio de todos. Don Antonio siempre ha sido no solo un gran estudioso de nuestro folclore, sino que ha sido uno de sus más firmes defensores. Siempre ha trabajado por recuperar nuestras tradiciones musicales y ponerlas en valor; convirtiéndose en un referente. De hecho, el folclore en nuestra región no se entiende ni sería lo que es sin él.

Nos quedamos huérfanos de su presencia física, pero al mismo tiempo nos deja llenos de su vida, de su legado. Nos deja todo lo que sembró durante años: su pasión por la música, sus libros, sus investigaciones, por eso él seguirá siempre entre nosotros. Hoy, por la pandemia que padecemos, muchos villanovenses no podrán despedirle y acompañarle en su último viaje, pero toda su familia sentirá el calor y el cariño de todo su pueblo, uniéndose al dolor por su pérdida. Una persona siempre vive mientras se le recuerde, y Don Antonio ha dejado una huella tan grande que nunca se borrará, y vivirá siempre en la historia de nuestra ciudad, de su pueblo.

El último acto público en el que participó fue el 27 de febrero de 2016 y que fue un homenaje que organizó el Ayuntamiento de Villanueva de la Serena para reconocer su inmensa aportación no solo a la ciudad, de la que fue el primer Medalla de Villanueva de la Serena, desde el año 1994; sino a toda la región. Pocas semanas antes, el 13 de diciembre de 2015, dirigió por última vez en concierto, el de Navidad, a su querida Coral Villanovense a la que estuvo unido, durante más de 60 años, como director desde su fundación; primero del coro femenino y después con la Coral. No obstante, en el homenaje de febrero de 2016, como broche final, también dirigió a la Coral, colectivo al que a lo largo de su vida dirigió en más de 850 ocasiones.

A lo largo de su extensa vida, Don Antonio ha dejado huella en muchas personas que, por una u otra razón, han compartido parte de su vida con él. Una persona sencilla, generosa, cariñosa y afable que se sentía muy orgulloso de ser extremeño, pero especialmente de ser villanovense.

Y precisamente, el nombre de nuestra ciudad lo llevó durante casi 40 años de historia de la Coral por diferentes ciudades y pueblos, no solo de nuestro país sino de otros lugares como Bruselas, Viena, París o Lisboa, entre otras. Además de ofrecer un buen número de conciertos en nuestra región y, por supuesto, en Villanueva de la Serena. Fue aquí donde ofreció su primer concierto en la parroquia de la Santa Cruz en 1978, que aquel momento se llamaba San Miguel.

En cuanto a su biografía, destacar que Don Antonio nació en Villanueva de la Serena en 1929. Ha dedicado su vida al sacerdocio y a la música a partes iguales. Ingresó con 12 años en el Seminario Diocesano de Badajoz. De hecho, en el seminario hizo sus estudios sacerdotales y también musicales, ya que fue componente de la “Schola Cantorum”, época en la que se cantaba la gran polifonía religiosa y el gregoriano. A los 23 años, concluyó sus estudios y amplió los de polifonía y de gregoriano con los monjes de Silos, en Burgos.

 

Y es que, además de director de la coral, don Antonio ha sido compositor y ha dedicado mucho tiempo a la investigación y recopilación del folclore extremeño. Muchas de estas canciones están en sus seis libros publicados para corales, es autor de música, armonización o arreglos de muchas composiciones. Tanto es así, que durante años se ha desplazado por los pueblos de Extremadura, siempre con su grabadora, y hablando con las personas mayores a las que le pedía que le cantara alguna canción antigua para así después él poderla plasmar en una partitura. Villancicos, canciones que sonaban en época de siega, de esquila, en las matanzas… En definitiva, buscaba siempre recuperar y poner en valor nuestras tradiciones. Entre sus publicaciones destacan ‘Cancionero litúrgico’, ‘Cantad, corales, cantad’, ‘Canciones populares extremeñas’, ‘Cantemos gozosos’, ‘Vamos cantando’ y ‘Misa gloria a dios en la tierra y otras canciones para la eucaristía’ y que forman ya parte de su legado a la cultura extremeña. 

Don Antonio ha sido, además, impulsor y el primer presidente y fundador de la Federación Extremeña de Corales, elegido en el monasterio de Guadalupe en el año 1987. Cargo que ocupó durante cuatro años, impulsando y potenciando su expansión. En 1987 se le concedió a esta Federación, la Medalla de Oro de Extremadura. Ese mismo año, además, la Junta le designó como asesor musical.