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Miércoles, 25 Septiembre 2013

Se jubila Pepe Riballo, el relojero de la torre durante las 4 últimas décadas

Una canción de las de siempre dice "reloj no marques las horas..." Aunque el reloj de la torre seguirá impasible marcando las horas de todos los villanovenses, se echará de menos a Pepe Riballo

Una canción de las de siempre dice  “reloj no marques las horas….”. Aunque el reloj de la torre de la parroquia de la Asunción seguirá impasible marcando las horas de todos los villanovenses, a buen seguro echará de menos a la persona que más conoce este reloj que está en la torre desde el año 1926.
Desde abril de 1978 por acuerdo unánime de pleno, José Riballo Martín, Pepe Riballo como todo el mundo le conoce, ha sido el encargado de su cuidado y puesta a punto. Este reloj, un referente para los villanovenses, es sin duda más especial para él. Riballo se jubila el próximo día 8, ya que el día 9 cumplirá 65 años,  tras cuatro décadas como funcionario municipal en el departamento de Agricultura.Desde que se hiciera cargo de esa responsabilidad, ha recordado el alcalde Miguel Ángel Gallardo tras finalizar el pleno del día 31, siempre ha estado pendiente del reloj, de su funcionamiento. También dos veces al año, cuando se cambia la hora en invierno y verano, ir de madrugada acompañado de un agente de la Policía Local, a cambiar la hora para que todos nos levantáramos en la hora exacta. El alcalde ha querido agradecer, además de su trabajo en el Ayuntamiento durante cuatro décadas,  el trabajo de todo este tiempo al cuidado del reloj, que se compró en el año 1926 con dinero de un préstamo, de 1 millón de pesetas, que el Ayuntamiento de entonces pidió. Se hicieron actuaciones como el parque, red de saneamiento y la compra del reloj, entre otras. Un préstamo que se terminó de pagar hace escasos años y por el que se pagaban 100 pesetas.Riballo siente como parte de su vida este reloj, del que siempre ha estado pendiente, recuerda, incluso cuando ha estado de vacaciones. Eso le sucedió una vez una Semana Santa, que estaba de vacaciones, y se averió…y aunque estaba con unos amigos, acudió a la torre para ver qué sucedía.
Especial para él es, sin duda, este reloj al que no sólo ha estado vinculado durante estos últimos años, desde que se hiciera cargo de su mantenimiento y cuidado, sino que cuando era pequeño con el relojero que entonces estaba al cargo, él y algunos amigos subían a menudo para tocar las campanas y también estar cerca del reloj.